Ventajas e inconvenientes de los champús sin sulfatos

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Por mucho que nos agarremos al calor, a la piscina, a la playa o a las siete plagas, sabemos que nuestro pelo lleva seco y sin vida bastante más tiempo. ¿Tiene solución? Por supuesto. Y tan sencilla como empezar a usar champús sin sulfatos. En cosa de un mes, tu pelo parecerá nuevo. No obstante, para terminar de convencerte, te mostramos las ventajas e inconvenientes de los champús sin sulfatos

Ventajas de los champús sin sulfatos

Las ventajas de los champús sin sulfatos se popularizaron gracias a los tratamientos de queratina y los pelos teñidos. Los peluqueros recomendaban usar estos champús naturales, para prolongar el efecto del alisado o la hidratación, o para mantener el color del tinte más tiempo. Con el uso habitual de estos productos, se descubrió que las ventajas de los champús sin sulfatos eran muchas más de las esperadas.

Apto para todos los públicos

Una de las grandes ventajas de los champús sin sulfatos es que los puede usar gente de cualquier edad. Incluso niños. La explicación es tan sencilla como que todos sus ingredientes son naturales y orgánicos. Es decir, no sólo limpian el pelo, sino que protegen y nutren el cuero cabelludo.

A diferencia de los champús con sulfatos, cuyos agentes químicos pueden resultar extremadamente agresivos para determinados colectivos.

Limpieza total

Sin duda, la gran ventaja de los champús sin sulfatos es que son altamente efectivos en lo que a limpieza se refiere. La base es sustituir los elementos químicos de los champús comerciales, por otros ingredientes naturales pero con similares propiedades. El resultado es un pelo sano, limpio y fuerte. Además, con la potencia suficiente para retirar los restos de sulfatos que puedan quedar en el cuero cabelludo.

Entre los ingredientes orgánicos que podemos encontrar en estos champús sin sulfatos aparecen aceites naturales, aloe vera, camomila o proteínas de seda hidrolizada, entre otros muchos. Cada uno con una función pero formando parte siempre de un conjunto más completo.

Recupera los aceites naturales del cabello

Los champús sin sulfatos tienen la capacidad de recuperar los aceites naturales propios del cabello. El denominado sebo deja de segregarse cuando las glándulas sebáceas que lo generan quedan obstruidas por los sulfatos.

Los elementos orgánicos del champú sin sulfatos, no sólo recupera la salud del pelo, sino que retira esos residuos y permite a las glándulas volver a generar ese aceite natural. Otra de las ventajas de los champús sin sulfatos

Hidratación absoluta

Otra de las grandes propiedades de los champús sin sulfatos es la capacidad para retener la humedad en el cabello. Esto permite mantenerlo hidratado más tiempo, protegiéndolo de roturas y caídas. Obviamente, esta es una de las ventajas de los champús sin sulfatos de la que todo el mundo va a beneficiarse, no obstante, la gente con pelo rizado, lo hará más que cualquier otra persona.

El pelo rizado tiene tendencia a encresparse y secarse por su propia naturaleza. Más todavía si usamos secadores o planchas de forma habitual. De la mano de los champús sin sulfatos, el pelo rizado recuperará su hidratación y brillará como un día lo hizo, gracias a la nutrición profunda de los rizos.

Producto antialergénico

Uno de los grandes problemas que plantean los champús convencionales, es su propensión a generar reacciones alérgicas. Al final, no dejan de ser productos químicos que aplicamos a nuestro cuerpo. Productos químicos que, en ocasiones, incluso pueden llegar a penetrar en el organismo. Lo hacen a través de la piel, los poros o los folículos pilosos. Y si generan una reacción alérgica interna, puede ser muy peligroso.

En el caso de los champús sin sulfatos, los ingredientes usados son naturales, orgánicos y 100% antialérgicos. No sólo se retiran los elemenos químicos, sino también los artificiales, para que personas con alergias o hipersensibles puedan usarlos. Así, además de los sulfatos, también es habitual que no contengan parabenos, siliconas, conservantes o colorantes. El combo completo.

Inconvenientes de los champús sin sulfatos

A pesar de tantos beneficios, los inconvenientes de los champús sin sulfatos también deben ser tenidos en cuenta.

¿Dónde está la espuma?

Es la gran pregunta que se hace todo el que empieza a usar un champú sin sulfatos: ¿dónde está la espuma? La respuesta es que no está. Eso no quiere decir que el champú natural tenga menos poder limpiador o sea menos efectivo. Nada más lejos de la realidad. Es más, cualquiera que pruebe un champú sin sulfatos podrá comprobar por sí mismo los resultados.

Lo cierto es que los champús convencionales han sabido asociar la imagen de la espuma a una mayor limpieza, cuando no tiene nada que ver. De hecho, son los sulfatos, surfactantes detergentes, los que generan dicha espuma al contacto con el agua. Precisamente en esta espuma está el aceite que luego se queda agarrado al cabello, provocando su sequedad y debilitamiento.

Periodo de transición

Los champús sin sulfatos son muy recomendables y buenos, pero no milagrosos. Tras años de maltrato constante del pelo, éste necesita un periodo de adaptación a una fórmula más natural. En principio, en 12-14 días empezarás a notar una diferencia notable en tu pelo. Más suave, más limpio, más fuerte y, sobre todo, con más vida. Paciencia.

Más caro que los convencionales

Sí, el champú sin sulfatos es más caro que los champús convencionales. ¿Cuánto? Los hay que valen tres veces más, y los hay que multiplican por 10 su precio. No obstante, encuentras champús sin sulfatos desde poco más de 4 euros. Es decir, la diferencia no es tanta. Obviamente, pasa como con todo, a mayor calidad, mayor precio pagarás, pero eso pasa también con los champús convencionales. Algunos tienen precios prohibitivos

Si usando el champú sin sulfatos, no hace falta acondicionador, ya nos estamos ahorrando un dinero. Y si además del acondicionador, no hace falta que nos echemos mascarillas, ya es otro pico que nos ahorramos. Al final, sumando acondicionador y mascarilla, nos ponemos por encima de muchos champús sin sulfatos. Y de paso, quitamos dos botes del baño que nunca viene mal ganar un poco de espacio.

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